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China · Día 266 9 de Agosto, 2010
El último día en Corea, en concreto en la metrópolis de Incheon cogimos el barco que nos iba a llevar a China, y el barco nos llevó, pero fue todo raro.
El barco salía a eso de las 7 de la tarde, pero salimos antes, a las 6. No sabemos por qué, lo mismo ya estábamos todos.
Un barco muy decadente pero molón al mismo tiempo. En realidad se trataba de un barco de cruceros de los años 50, parecía de origen europeo, y tenía un mogollón de plantas. Nosotros nos quedamos en camarote con baño como el resto, esa era la única opción. Eso sí no eran camas, eran camastros.
En el plano del barco ponía que había de todo, pero cuando ibas no había nada o estaba en decadencia extrema. Había piscina y jacuzzi, pero hacía como 20 años que no se usaban, no tenían ni agua. La sala de baile y el cine no tenían nada, un gimnasio que daba miedo, pero que mucho miedo, los tres bares eran unas salas donde las cajas de cerveza se apilaban y si querías una te la daban natural. Había alguna máquina expendedora pero todo salía calentorro. Tres tiendas Duty Free donde los chinos compraban como locos de todo, y es que en el barco iban muchos chinos turistas que volvían de vacacionear por Corea.
Se podía ir donde quisieras, aunque la mayoría de las terrazas estaban llenas de peligros, pero gracias a eso pudimos grabar desde lo más alto del barco a las gaviotas que nos seguían con el viento en contra.
Pero el barco tenía algo bueno, el restaurante que era chino y que preparaba platos brutales de raciones inmensas. Nada más abrir nos fuimos a cenar y de repente a uno de los turistas chinos le da un infarto mientras se ponía hasta el ojo, vuelta a Corea. Y menos mal que en el barco iba un médico chino turista porque allí nadie sabía lo que había que hacer. Qué escándalo. El viaje no se alargó por ello, llegamos a la hora prevista, algo más de quince horas de viaje.
Ah, y qué cenamos!:
Pués algunas cositas y entre ellas la ensalada de pepino con marisco y aliño de ajo fresco y guindilla que es la de la foto.
Pero lo más fuerte de todo: Nadie hablaba inglés, pasamos 15 horas sin entender nada de los mensajes que decían por megafonía.
2 por Esther e Iñaki 2010-08-10 09:59:45
A eso de las 7 de la mañana decían sin parar un mensaje por megafonía, y no entendíamos nada. Al rato vino un operario y nos señaló el inodoro. Resulta que no llegaba agua, vamos que no funcionaban las cisternas y que no podíamos usar el baño. Sólo funcionaba uno en todo el barco. La verdad es que estuvo bien el viaje. Un barco lleno de chinos y coreanos muy festivos, nadie dormía, toda la noche de cachondeo. No se de donde sacan tanta energía.
1 por Jose 2010-08-09 16:32:47
Jajaaja...vaya viaje surrealista!! Pero no me digas que a pesar de todo no es divertido? Mira que podeis contar anécdotas.
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